lunes, 5 de octubre de 2015

POSICIÓN ARGUMENTATIVA FRENTE AL DILEMA ÉTICO PLANTEADO

La gran mayoría de dirigentes políticos y un sinnúmero de funcionarios públicos, por no decir todos, más allá de velar por el bien y el progreso comunitario y social, demuestran su individualismo, dejando ver así su comportamiento egoísta, cuando, por ejemplo, desvían fondos destinados a obras sociales (construcción de escuelas, bibliotecas públicas, parques, centros de integración familiar, instalaciones artísticas, ampliación y mejoramiento de la infraestructura vial del país, mejoras en los sistemas de salud y en la prestación de sus servicios, etc) para beneficio propio. Dicho comportamiento egoísta, generosamente descrito por Adela cortina, es el reflejo mismo de la paupérrima ética social que hoy por hoy, y desde hace muchísimos años, acongoja a nuestra doliente nación que clama desesperada e incansablemente desde las zonas más marginales y necesitadas del país, un cambio duradero e inmediato en el modelo de ética social actual y en el sistema penal que verdaderamente haga cumplir las leyes y que imponga castigos y sanciones a aquellos representantes del pueblo que malversen los dineros públicos, afectando a los ciudadanos gravemente. Es necesario entonces, un cambio trascendental en la ética social de nuestro país que favorezca y permita tanto el crecimiento y progreso social, como el crecimiento y progreso individual, sin que hayan repercusiones o daños a terceros, para de esta forma alcanzar el tan anhelado progreso en todos los aspectos de la sociedad.      

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